¿Qué significa la actualización de T&C de Whatsapp?

El tiempo ha llegado. Facebook no ha hecho la compra de Whatsapp sin tener un plan claro de negocio sobre cómo monetizar su plataforma, cuyo modelo de negocio ha mostrado un interés claro en la publicidad dirigida.

Aunque se reportaba en medios que, para hacer rentable esta adquisición, era probable que Whatsapp comenzara a cobrar un servicio de suscripción para continuar usando el servicio que hasta hoy ha sido gratuito, la realidad nos muestra que la estrategia de Facebook sigue siendo “que cuando no pagas por un servicio, el producto eres tú”.

Muchos usuarios de Whatsapp por todo el mundo, omitiendo a los residentes de la Unión Europea quienes se encuentran respaldados por la Ley pionera en protección de datos personales, el Reglamento General de Protección de Datos (GDPR), han mostrado su asombro y desaprobación ante los planes ambiciosos de “control” y vigilancia que el conglomerado de empresas de Facebook coloca sobre sus usuarios.

Principios de Protección de Datos

Las primeras preguntas obligadas que todos los usuarios de WhatsApp debemos de hacernos son:

¿Justifica el ofrecimiento de servicios de comunicación digital el nivel de vigilancia e invasión a la privacidad que derivan de la actualización de los términos y condiciones de Facebook?

¿De verdad es necesario este cúmulo de datos recolectados para poder acceder a una plataforma de comunicación como lo es WhatsApp y Facebook?

Existe una razón por la cual los residentes de la Unión Europea están protegidos ante estos posibles abusos por parte de las grandes compañías tecnológicas, en donde el Parlamento Europeo ha sido claro en su pronunciamiento de que cualquier procesamiento de datos personales debe de cumplir con los siguientes principios:

  • Adecuado.
  • Efectivo.
  • Necesario.
  • Proporcional.

Es difícil para una compañía como WhatsApp (de Facebook) poder justificar frente al Parlamento Europeo que la solicitud de la información que se incluyen en los nuevos términos y condiciones cumplen con todos y cada uno de estos principios de protección de datos personales. Simplemente para cualquier usuario, todo parece indicar que tal nivel de vigilancia no es necesario, ni tampoco es proporcional.

¿Qué podemos hacer al respecto?

Lo más importante, lejos de migrarnos a otra plataforma de mensajería instantánea, debería de ser el exigir a cada una de nuestras autoridades competentes (INAI), como en el caso de México, que se garantice el respeto y el derecho a la privacidad, por parte de estas grandes empresas tecnológicas. Por ejemplo, en México, no ha existido ningún tipo de pronunciamiento por parte de las autoridades responsables de la protección de datos personales ante estos posibles abusos, ni siquiera para iniciar una posible investigación, sin mencionar la necesidad de incluir en la conversación a órganos responsables de velar por la sana competencia (COFECE).

Es decir, podemos migrar de plataforma, sí, pero eso no resuelve el problema de raíz y solamente representa una alternativa a corto plazo que no previene los riesgos fundamentales a la protección de derechos humanos, y sólo posterga una conversación que necesita comenzar a generarse con las autoridades correspondientes.

Tenemos en nuestras manos dos opciones: (i) migrarnos simplemente a otra plataforma, o (ii) iniciar la conversación y exigir a nuestras autoridades que las empresas tecnológicas respondan en materia de protección de datos personales y posición dominante en el mercado, para garantizar que se obedezca la ley y se respete el derecho a la privacidad de los ciudadanos.