En treinta años dedicado al estudio y práctica dentro del sistema financiero, he sido testigo de la presencia constante del elemento tecnológico, pero en los último años, la influencia de la tecnología ha rebasado los renglones de la mera administración y explotación de meta datos y la transmisión eficiente de la información a través de las comunicaciones entre los banqueros, corredores de bolsa, en última instancia los actores humanos de los mercados. Esta evolución es precisamente en el sentido de poner a la tecnología, los algoritmos y programación de plataformas en el lugar de los expertos en el proceso de toma de decisiones, e incluso sustituir a los seres humanos bajo la premisa de que se trata de sistemas que perfeccionan la conducta humana, que por su propia naturaleza oscila dialécticamente entre decisiones virtuosas que actualizan el potencial humano contra decisiones que desatan lo peor de la humanidad en términos de la codicia y resaltan la capacidad autodestructiva del ser humano como especie.

Nuestra historia debe comenzar necesariamente en el año 2009, exactamente el año posterior a la debacle de la crisis mundial de liquidez, la misma crisis de los derivados de incumplimiento (Credit Default Swaps), el dilema de las instituciones muy grandes para caer (Too big to fall) y de los rescates por parte del Tesoro Norteamericano (TARP) encabezado por el secretario Geithner quien hizo una verdadera prueba de estrés (Stress Test) personal y de las grandes instituciones financieras que sobrevivieron a la debacle de la quiebra de Lehman Brothers en septiembre de 2007.

En efecto, 2009 es el año que surgen tanto el White paper de Satoshi Nakamoto sobre la creación del BITCOIN, pero también del juicio en contra de Sergey Aleynikov, quien fue acusado de robo del código propiedad de GOLDMAN SACHS y que reveló al mundo la existencia de una profesión hasta entonces desconocida: programador de negociaciones de alta frequencia, o en inglés: High Frequency Trading (HFT) programmer Estos son dos eventos relacionados con las finanzas y con la tecnología que nos dicen mucho del hecho de que detrás de cualquier protocolo y programación digitales, siempre existirá la voluntad humana, pero al mismo tiempo nos hacen reflexionar sobre la validez práctica y ética de que se pretenda sustituir la voluntad humana como generadora de un sistema a prueba de ataques, errores y fraudes o de maximización de la ganancia.

Ahora, 10 años después, podemos evaluar con perspectiva estos dos acontecimientos que combinan avance tecnológico y finanzas e incluso podemos aventurarnos a opinar y ¿por qué no?, especular acerca de la interacción entre las máquinas, que son creaciones humanas y su creador, que no son otra cosa sino evocaciones deontológicas sobre la naturaleza y el origen mismo del ser humano comparando dos mundos diferentes en los que he estado presente: el de la cultura popular y el de las finanzas.

Un paseo por Hollywood

En la cultura popular, el cine y dirían algunos que también el “streaming” o descarga directa de la nube bajo demanda del consumidor, nos permiten encontrar infinidad de interacciones entre humanos creadores y máquinas creadas por el hombre que toman consciencia y se vuelven contra su creador, revisemos algunos ejemplos:

  1. Cuando en 1950 Alan Turing escribió su paper “Computer Machinery and Inteligence”, no sólo estaba dando nombre al “Turing Test” que es la prueba que se realiza para atestiguar que una computadora, o un robot está adquiriendo capacidad de aprendizaje (programación intuitiva) y en última instancia autoconsciencia, además, nos permite ser el punto de partida de nuestra pequeño viaje por la cultura popular representada por algunos de los personajes más misteriosos del arte cinematográfico atinentes a nuestro tema.
  2. En 1968, Stanley Kubrik esculpió dentro del filme 2001, Odisea del Espacio, basado en el libro de Clarke, un personaje de inteligencia artificial extraordinariamente elaborado para la época que respondía al nombre de Heuristically Programmed Algorithmic Computer, que todos conocemos como HAL 9000, la computadora que cobra consciencia y trata de tomar control del viaje a Júpiter del Discovery y que se convierte en el antagonista de Bowman al grado de que éste se ve obligado a desconectarlo en una escena magistral en la que Hal ruega contra su desconexión apelando a emociones de miedo, lo cual no evita tanto que lo desconecto, como que el protagonista experimente una experiencia espacio temporal cuando toma contacto con el monolito portal.
  3. Más interesante para nuestro relato, en la película Terminator de 1984 nos encontramos con Skynet, una red neural de computadoras organizadas como una mente artificial con consciencia de grupo programada con un protocolo de autoconsciencia, que se rebela contra los seres humanos y a lo largo de la zaga se defiende en contra de un movimiento de resistencia enviando ciborgs al tiempo pasado para eliminar a la madre del líder de dicho movimiento.
  4. De la película The Matrix, de 1999, detrás de los conceptos filosóficos, sicológicos y esotéricos de Baudrillard acerca de la realidad, el simulacro y la simulación, nuevamente nos encontramos a computadoras que atrapan a los seres humanos conectándolos a un universo de realidad virtual al tiempo que les extraen bioenergía de sus cuerpos.
  5. Podemos concluir nuestro breve recorrido, en el cual hemos omitido muchos otros filmes que se refieren a la inteligencia artificial con Ex-Machina, de 2015 en donde AVA es un robot humanoide con autoconsciencia diseñada mediante prueba y error por el fundador y dueño de la compañía ficticia de un motor de búsqueda llamado BlueBook, pero en donde nuevamente se repite el evento de una rebelión de la máquina en contra del ser humano como una medida de supervivencia.

El Bitcoin y la oferta de un mercado de activos virtuales virtuoso a través del Blockchain, o la promesa utopica de la ciudadanización del dinero

El Bitcoin como activo virtual, criptomoneda de gran aceptación en el mundo digital, pero limitado poder liberatorio en el mundo real, funciona a través de la plataforma  “blockchain”, de codificación encriptada y de utilización de bloques de construcción del libro de contabilidad de transacciones realizadas, mediante una secuencia que utiliza el hashcash como referente para concatenar las transacciones que se realizan dentro de periodos de 10 minutos con información de la transacción precedente, además,  requieren del poder de cómputo de un “minero” que cierre la cadena que compite con otros “mineros” para que al cerrar la cadena por encontrar el algoritmo correcto pueda “cobrar” al sistema (poner en circulación o minar) la recompensa en bitcoins, lo cuál se justifica en que se está  colaborando en construir el blockchain de bitcoins. Blockshain se ha descrito como un “distributed ledger” o libro mayor distribuido, en el que por protocolo se transmite de un nodo a otro (nodos honestos) que pueden realizar la función de almacenaje de la cadena o también algunos pueden realizar el rol de “mineros” aportando su poder de cómputo y la energía eléctrica que consume dicho poder para ir cerrando las cadenas de transacciones. Este protocolo de codificación parte de la base de la comunicación al mayor número de nodos en el menor tiempo posible y sobre la base de “mejor esfuerzo” ya que el objetivo es que este envío y replicación alcance al mayor número de participantes en la red y ayude a que se vayan cerrando y construyendo uno a uno los bloques de la cadena de esta base de datos o contabilidad distribuida. La idea de este protocolo, en palabras de Satoshi Nakamoto (creador del Bitcoin), es dar seguridad a las transacciones para que no sean susceptibles de ser atacadas o hackeadas y también para evitar que exista una doble venta, puesto que somete al escrutinio de todos los computadores conectados en la red como nodos de la misma y requiere que haya un consenso de la mayoría para que las transacciones sean aceptadas como válidas. A lo largo de las 12 secciones que comprenden el “White Paper” de Satoshi Nakamoto, lo que vemos es que se reduce al mínimo el albedrío humano y son los ordenadores los que algorítmicamente van ordenando la contabilidad y poniendo en circulación los bitcoins: la democratización del medio de cambio y de acumulación de valor, el bitcoin es por tanto, un experimento de colaboración social para la creación  de un activo virtual.

 La negociación de alta frecuencia o la sustitución de la voluntad humana para desplegar y realizar el máximo potencial espectulativo

En el otro extremo de esta “ética digital”, se encuentra el HFT. High Frequency Trading, la negociación de alta frecuencia, que no es otra cosa que la aplicación de algoritmos para la toma de decisiones de compra y venta de acciones y bonos, de apertura y cierre de interés en operaciones derivadas a alta velocidad, en milisegundos o nanosegundos, todo ello con el objetivo de aprovechar la más mínima oportunidad de arbitraje entre dos bolsas o entre bolsas y los llamados dark pools, que no son otra cosa que mercados de compradores y vendedores adentro de las instituciones financieras y que son tan anónimos como lo son las operaciones en bolsa, pero la oscuridad de su nombre deriva porque no hacen públicos los precios a los que se realizan las transacciones.

No es el momento de recorrer las distintas derivaciones y alcances que ha tenido esta HFT en el mundo financiero real: desde el “flash crash” del 6 de mayo de 2010 o la discreta desaparición de 15% del valor de NASDAQ en un viernes de octubre de 2012 y que podemos leer en los informes conjuntos de la SEC y la CFTC o retadoramente novelado en el libro FLASH BOYS de 2014.

Quedémonos tan sólo con la idea de que la sustitución del ser humano en la toma de decisiones de inversión para maximizar la renta obtenida en el corretaje ha alcanzado su máxima expresión tecnológica.

¿La realidad supera la ficción?

Lo anterior nos pone en la antesala de entrar en una discusión acerca de si la realidad supera a la ficción y si todo ese mundo que se nos ha pintado en la cultura popular de máquinas rebelándose contra sus creadores es capaz de hacer eso y más en nuestro mundo financiero actual.

Me parece que habrá quienes tomen la anterior afirmación como un postulado de ciencia ficción, lo cual resultaría válido y esperanzador, quizá los algoritmos, máquinas y programación humana simplemente hacen lo que nosotros les indicamos y al final del día no es tan factible pensar en una pérdida de control por parte de los creadores.

Pero quizá algunos pensemos que esos ingenieros y creativos que ahora resultan tan renombrados como Valery Vavilov de BitFury, Sergey Aleyikov o un nuevo actor en el mundo de los HFT o el más conspicuo de todos Vitalik Buterin, padre del Ethereum  quizá podrían pasar a la historia por algo mucho más grande y desencadenar mucho más consecuencias de las que podríamos imaginar en este momento.

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