En virtud del impacto que tiene el lavado de dinero en el mundo, en relación con los delitos clasificados como graves, los países miembros del GAFI han generado diversos instrumentos internacionales que se han convertido en obligaciones asumidas por México, para tipificar el blanqueo de capitales y activos como un delito.

Este fenómeno es explicado, desde el aspecto sustancial o de fondo y el adjetivo o procesal de la materia penal, en una manera muy precisa por parte de Omar Charre y Raúl F. Cárdenas Rioseco en su libro titulado “El Delito de Lavado de Dinero: Temas Selectos” publicado por Editorial Porrúa.

A través de sus páginas, los autores nos conducen de la mano por las circunstancias que rodearon el proceso legislativo que llevó a la concepción del artículo 400 Bis del Código Penal Federal como lo concebimos ahora desde las presiones internacionales a las cuales estuvo sujeto el país, sus inicios al ser clasificado como delito fiscal en el artículo 115 Bis del Código Fiscal de la Federación, las circunstancias que implican su utilización como un medio de ataque contra adversarios políticos del partido en el poder y los vicios que contiene la redacción actual del tipo penal que dificultan la labor de las autoridades y representantes del sujeto pasivo para proteger los bienes jurídicos tutelados por culpa de una técnica legislativa deficiente y una formación judicial dispersa.

A pesar de que en algunos pasajes la lectura se puede tornar tediosa, monótona y pesada por el uso de un contenido teórico amplio al exponer varios puntos de vista de diversos tratadistas, lo esencial y práctico en el uso de los conceptos jurídicos fundamentales junto con el detalle en el análisis de casos reales compensa a plenitud al lector.

Lo anterior, se logra al resolver circunstancias que son realmente útiles para entender con claridad los alcances del delito, como por ejemplo: la integración de la conducta, las diferencias de la tipificación que los tratados internacionales hacen del delito, cuando debe considerarse federal o local el delito, las autoridades competentes para conocer del mismo, la denominación de dicho delito, el papel que desempeña el delito previo para la determinación de la comisión del lavado de dinero junto con el rol del autor o participe del aludido delito previo, como debe interpretarse el estándar de prueba plena, la aplicación del principio Non Bis In Idem, el dolo y conocimiento del origen ilícito de los bienes, o recursos, etc.

Las jurisprudencias y casos elegidos denotan que los temas fueron elegidos con un enfoque pragmático, lo cual se agradece, pero a la vez hace desear que en aquellas partes donde los autores se desvían de su objetivo hubieran sido más precisos y menos redundantes, porque hay demasiadas transcripciones que parecen paja que demerita el contenido o no justifican el número de páginas.

Otro aspecto positivo, es que en este libro estudiantes de derecho, postulantes, maestros e interesados en el tema encontrarán por igual algo que les interese como mínimo y detone la curiosidad necesaria para profundizar en su comprensión.

Sin lugar a dudas, esta obra es un libro fundamental para cualquier persona que desee certificarse como oficial de cumplimiento, porque ayuda a entender porque las operaciones con recursos de procedencia ilícita dañan al mundo y es necesaria la participación de la sociedad en general para su prevención y control.


Por: Alejandro Pedroza Rivera