Por: Alejandro Pedroza Rivera, especialista y colaborador en Foro Jurídico.

Conforme a lo establecido en las recomendaciones del Grupo de Acción Financiera Internacional y en coordinación con lo dispuesto en el artículo 17 de la Ley Federal para la Prevención e Identificación de Operaciones con Recursos de Procedencia Ilícita actualmente contamos con un extenso catálogo de actividades o profesiones no financieras designadas como vulnerables. 

Dichas actividades, su regulación y las obligaciones que implican para los sujetos que las realizan son el tema principal de la obra titulada “Lavado de Dinero” publicado por Editorial Porrúa a cargo de José Luis Béjar Fonseca.


Contexto


A través de sus páginas, el autor nos da un contexto de los antecedentes internacionales, una pincelada sobre el delito del lavado de dinero y expone el contenido de la legislación (Ley, Reglamento y Disposiciones de Carácter General) que afecta a las actividades vulnerables (obligaciones, prohibiciones, umbrales de los montos de las operaciones para identificación y reporte, como afrontan estas mismas obligaciones las entidades financieras, sanciones, delitos, etc.) junto con los criterios administrativos y jurisprudenciales que las autoridades competentes han dispuesto para resolver cuestionamientos de los obligados.

Este libro en particular está dirigido a estudiantes y profesionistas que desean conocer los aspectos esenciales del tema desde el punto de vista doctrinal y teórico dentro del derecho administrativo que no han leído algo al respecto previamente y no se han visto en la necesidad de realizar una consulta a la Unidad de Inteligencia Financiera o a la Secretaría de Hacienda para solicitar una interpretación de un caso concreto donde se requiere saber si en sentido estricto la hipótesis normativa le aplica al sujeto o las circunstancias específicas de su situación le eximen del cumplimiento previendo las medidas que requiera tomar antes de que se les imponga una multa por no reportar las operaciones en tiempo y forma.

La razón de ello, es que la obra es un mapa para quienes necesitan tener claro lo fundamental para saber si es o no de su interés el tema antes de leer las disposiciones aplicables, sin embargo, si se desea profundizar a detalle y ensuciarse las manos en las implicaciones prácticas más allá del estudio académico abstracto se necesitará un libro con un enfoque multidisciplinario que aborde el tema en sus aristas penal y fiscal además de la práctica cotidiana que deviene de la revisión de expedientes, lectura de noticias y revistas especializadas.

Otro aspecto respetable son las opiniones que vierte el autor sobre la labor de los Notarios en el cumplimiento de sus obligaciones en materia y la necesidad de contemplar a los políticos y sus partidos como sujetos obligados y la labor que realizan como actividad vulnerable al señalar defectos (falta de uniformidad y aplicación de criterios específicos y prácticos para su nombramiento, medición de la calidad de su labor y control de sus fuentes de ingresos) que afectan tanto lo sustancial de dichos aspectos que era necesario reflexionar si es necesario regular a fondo estas cuestiones para perseguir mejor la comisión del delito de lavado de dinero.


Conclusión


En conclusión, este libro es una introducción más que un texto para solucionar los problemas de los sujetos obligados, su pretensión es brindar una idea general del tema más que explicar cómo se hace un aviso para reportar una operación ante la Secretaría de Hacienda y Crédito Público.

Existen diversas obras para profundizar en el estudio de este delito, si deseas conocer más puedes revisar nuestra reseña del libro “El Delito de Lavado de Dinero: Temas Selectos”, de Omar Charre y Raúl F. Cárdenas Rioseco.