Ley Fintech: ¿Desafío u Oportunidad?

Las millennials de las Entidades Financieras, las Fintech, llegaron para revolucionar el Sistema Financiero Mexicano y se quieren hacer notar: “Somos la alternativa a la banca”, “vamos a dar lo que un banco quita. Un servicio anti-banca”[1]; “mi hobby favorito: visitar la sucursal de mi banco”, “me encanta despertarte con una llamada, marcarte durante el día y antes de dormir para que no te olvides de mí: banca tradicional”[2]; son algunos de los tweets con los que Fondeadora y Albo, Startups de Fintech, se quieren diferenciar de las Instituciones de Banca Múltiple.

¿Qué nos están vendiendo estos nuevos modelos de negocios? Principalmente, la experiencia del usuario. Poder hacer todas nuestras Operaciones financieras en un solo lugar: nuestro smartphone.

Las Fintech buscan simplificar la tramitología para poder recibir y mandar dinero entre cuentas de amigos y familiares, pagar en establecimientos y pagar servicios, y, por qué no, solicitar un crédito; sin esperar al menos una hora en la sucursal para que al final nos digan que nos faltó un documento. Por estas características es que comparo a las Fintech con los millennials: queremos todo rápido y sencillo. Las Startups que están construyendo su App para la realización de las Operaciones han encontrado una relación directa entre el tiempo que toma capturar la información de identificación del Cliente y subir la documentación necesaria para abrir una cuenta con la apertura exitosa de las mismas. La experiencia del usuario en el front es prioridad para la banca digital.

Sin embargo, la Captación de recursos del público en general y el otorgamiento de créditos y préstamos, son Operaciones reguladas por la Secretaria de Hacienda y Crédito Público (SHCP) y supervisadas por la Comisión Nacional Bancaria y de Valores (CNBV). Temas como índices de capitalización y liquidez, calidad de la cartera, prevención de lavado de dinero y financiamiento al terrorismo, entre otros muchos, son monitoreados por la CNBV para asegurar la salud de nuestro Sistema Financiero.

Por lo anterior, es que el 09 de marzo del 2018, se publicó en el Diario Oficial de la Federación el Decreto por el que se promulga la Ley para Regular las Instituciones de Tecnología Financiera, y se reforman diversas leyes, para darle seguridad jurídica al nuevo ecosistema, estableciendo diversos plazos a la SHCP para la publicaciones de las Disposiciones de Carácter General que deberán cumplir los sujeto obligados para obtener, primeramente, su autorización como Entidad Financiera, y, después, las reglas de operación que deberán cumplir día a día.

Gobierno corporativo, Control interno, Comités de Crédito, Riesgos y Auditoría, Manuales de Políticas y Procedimientos, regulación prudencial, Prevención de lavado de dinero y financiamiento al terrorismo; entre muchas otras, son algunas de las obligaciones que abruman a nuestros emprendedores. Muchas de las 334 startups mexicanas siguen diseñando el modelo del negocio que convine las nuevas tecnologías con la experiencia del usuario para la realización de operaciones financieras.

En un primer momento, pareciera que las Fintech se encuentran ante el reto de su vida: regularse conforme a las reglas de operación de la CNBV o morir. Sin embargo, la realidad no es tan desalentadora.

Algunas Fintech han decido hacer equipo con Entidades Financieras pequeñas y medianas, como SOFIPOS, SOFOMES y Transmisores de Dinero, por mencionar algunas; para anidar en éstas las ideas innovadoras en tecnologías. En negociaciones entre iguales, sujetos obligados no bancarios están poniendo su experiencia regulatoria y de cumplimiento para que las Fintech comercialicen sus productos, de forma rápida y sencilla, a través del uso de nuevas tecnologías. La propuesta es sencilla: ambos sujetos combinan lo mejor que saben hacer en beneficio del Cliente.  


[1] @Fondeadora.

[2] @albomx