Uno de los temas mas importantes en la última década en México está relacionado a la evolución del sistema financiero. La apertura a nuevos competidores y canales representan un esfuerzo que busca hacer frente al elevado numero de personas que se encuentran en la informalidad y carecen de servicios financieros. Cuando hablamos de servicios financieros hacemos alusión a aquellos servicios que ofrecen instituciones bancarias, de seguros, valores y factoraje, así como cualquier otra herramienta que sirva como auxiliar de un servicio financiero establecido.

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De la educación a la protección financiera

En todo país es necesario contar con un marco regulatorio capaz de resolver de manera adecuada aspectos de seguridad y privacidad dentro de la prestación de servicios financieros. Muchos especialistas en la materia han recalcado la importancia que tiene la educación financiera como una herramienta para entender cómo opera el dinero en el mundo, saber cómo se obtiene y cómo se puede administrar para hacerlo funcionar de una manera adecuada. La importancia de la educación financiera radica la aplicación de un conjunto de habilidades y conocimientos puestos en marcha para la toma de decisiones informadas y ajustadas a los recursos financieros existentes. Países como Australia, Canadá, Japón, Estados Unidos y Reino Unido han sido punta de lanza y han incorporado planes de educación financiera dentro programas estatales. 

En la actualidad muchos de los mexicanos que utilizan servicios financieros aún no tienen un plan de educación financiera ni mucho menos cuentan con herramientas que les aseguren su protección en caso de ser victimas de fraude.  A pesar de que de vital importancia que dentro del núcleo familiar se hable de finanzas y se establezca un plan a futuro, muchas veces se hace caso omiso. Mantener una línea de protección frente a posibles riesgos, además de ayudar a mantener un control de las finanzas aporta elementos para recuperarse de cualquier imprevisto. 

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Con base en el estudio El Poder de la Protección.  Enfrentando el futuro, elaborado por HSBC, se destaca como a pesar de que el 82% de los mexicanos encuestados está comprometido con apoyar económicamente a su familia y destina a ello 60% de sus ingresos disponibles muy pocos cuentan con un seguro en caso de que se diagnostique una enfermedad grave o en caso de fallecimiento. Adicionalmente perder el empleo y el deterioro de la salud de un ser querido son riesgos que los mexicanos consideran que pueden afectar gravemente sus finanzas personales. Lo que resulta interesante es que a pesar de los graves problemas de inseguridad por los que atraviesa el país, muy pocos de los encuestados consideran al crimen organizado como una seria amenaza para su estabilidad financiera. 

La importancia de la protección financiera radica en la planificación a futuro y en las posibilidades de ser vulnerados por el crimen organizado en sus diferentes facetas tal como puede ser fraude exprés, robo de identidad o evasión fiscal. Muchas veces en los planes de educación financiera se toma como piezas clave el ahorro y la inversión y se deja de lado los posibles impactos del crimen en las finanzas personales.  A pesar de la tecnología ha contribuido a crear mayores y mejores medidas de seguridad que aseguren el buen funcionamiento de las instituciones financieras existen muchos retos para salvaguardar nuestros recursos económicos.

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El grupo de especialistas de FINCCOM brindan una serie de consejos para mejorar la protección financiera:

  1. Identifica tus prioridades
  2. Evalúa tus ingresos y gastos
  3. Mantenga una planificación a mediano y largo plazo
  4. Considere posibles imprevistos o riesgos que pueden afectar de manera general y particular
  5. No confíe en precios sospechosamente bajos
  6. Sea cauteloso con la información personal o bancaria que comparte al vender o comprar
  7. Utilice transferencias bancarias, contra reembolso o realice sus pagos personalmente. Evite utilizar sistemas de giros de pagos y transferencias anónimos como Wester Union o MoneyGram, que no aseguran un reembolso en caso de estafa.
  8. Utilice contraseñas seguras y únicas para cada servicio. 
  9. use el sentido común, si algo le resulta sospechoso o tiene dudas no continúe con la operación.
  10. Revisa tus estados de cuenta y asegura tu información
  11. Considere sus opciones de pago
  12. Cuando inviertas, hazlo en instituciones financieras serias y responsables.

Fuente

www.eleconomista.com

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