En las instalaciones de la Facultad de Estudios Superiores de la Universidad Nacional Autónoma de México, se llevó por quinto año consecutivo un evento convocado por el Instituto de Investigaciones Jurídicas de la UNAM, la Facultad de Derecho de la misma Universidad, INFOTEC, la Academia Multidisciplinaria de Derecho y Tecnologías, y por supuesto la FES Acatlán: el 5° Encuentro Latinoamericano sobre Ciberseguridad, Delitos Cibernéticos e Informático Forense.

Este evento, desde su primera edición, se ha caracterizado por ser un punto de reunión de expertos, académicos y estudiantes en el cual se intercambian ideas, opiniones, y críticas sobre los avances y regulación en la materia, con esto se busca difundir y concientizar de la importancia, riesgos y la trascendencia que conllevan el uso de las tecnologías informáticas.

En las mesas del día de hoy, se tocaron varios temas que son primordiales para el contexto que atraviesa nuestro país. Se destacó la participación de la doctora Irma Cruz Soto, quien tocó un tema focal: el sexting, que lo describió como un fenómeno sociocultural educativo, pues ha abarcado una modificación en la conducta de los jóvenes estudiantes, principalmente, que fotografían o videograban sus cuerpos desnudos o en simulaciones de actos eróticos, conocidos como packs,  llegan a ser distribuidos por terceros sin la autorización de las personas que han sido retratadas a través de redes sociales como Facebook y Whatsapp, las víctimas son expuestas al acoso de los personas, siendo el 75% de estas mujeres, a lo que se le denominó violencia simbólica, que consiste en fijar los roles de cada género, por ejemplo: el hombre es fuerte y es el sostén de la familia, mientras que la mujer es sumisa y la encargada de la familia y de las labora domésticas.

 La investigación que realizó la ponente en las Universidades Baja California Sur, arrojó que el sexting es impulsado por la visión de un cuerpo perfecto que provoca el deseo de las personas, pero también es realizado por imitación, obtención de fama o aceptación social. Sin embargo; está conducta también es nutrida por medios de publicación impresos, como revistas, que en sus portadas promueven artículos hipersexualizados que denotan el estereotipo de una belleza deseada. Esto ha provocado el uso inadecuado de ciertas tecnologías, pues se demostró que se emplea el fotomontaje, y las imágenes creadas son compartidas por diferentes medios. Lamentablemente, las víctimas de este suceso también pueden ser menores de edad, que son apodados como “rikolinos” o “caldos de pollo”, arriesgando que el contenido editado caigan en manos de pedófilos, desencadenado mucho otros delitos. La expositora señalo que en territorio mexicano, el único estado que tiene tipificado el delito de sexting es Chihuahua en el artículo 180 Bis de su Código Penal que esgrime:

Artículo 180 Bis. A quien reciba u obtenga de una persona, imágenes, textos o grabaciones de voz o audiovisuales de contenido erótico o sexual y las revele o difunda sin su consentimiento y en perjuicio de su intimidad, se le impondrá de seis meses a cuatro años de prisión y de cien a doscientos días de multa.

Las penas a que se refiere el presente artículo, se aumentarán en una mitad cuando el delito se cometa en contra de una persona menor de catorce años o que no tenga la capacidad de comprender el significado del hecho o que por cualquier causa no pueda resistirlo, aun y cuando mediare su consentimiento.

 Por su parte, la Licenciada Alejandra Morán Espinosa, tocó el tema del ciberespionaje, el cual no tiene una definición exacta, ya que la doctrina aún no se ha podido homologar los criterios de los estudiosos. Sin embargo; muchos doctrinarios consideran que este hecho es a grandes rasgos la vigilancia masiva sin autorización por medios informáticos de difícil rastreo. Gran parte de este tipo de espionaje, obtiene información por medio de las aplicaciones móviles, videojuegos, el internet de las cosas y las estructuras críticas, que son las amenazas más latentes a la seguridad de la privacidad de los usuarios.

Al no existir una  definición precisa de lo que es ciberespionaje, no se tiene una regulación o tipificación; lo más parecido en es el delito de espionaje plasmado en los numerales 127, 128 y 129 del Código Penal Federal que señalan:

Artículo 127.- Se aplicará la pena de prisión de cinco a veinte años y multa hasta de cincuenta mil pesos al extranjero que en tiempo de paz, con objeto de guiar a una posible invasión del territorio nacional o de alterar la paz interior, tenga relación o inteligencia con persona, grupo o gobierno extranjeros o le dé instrucciones, información o consejos.

La misma pena se impondrá al extranjero que en tiempo de paz proporcione, sin autorización a persona, grupo o gobierno extranjero, documentos, instrucciones, o cualquier dato de establecimientos o de posibles actividades militares.

Se aplicará la pena de prisión de cinco a cuarenta años y multa hasta de cincuenta mil pesos al extranjero que, declarada la guerra o rotas las hostilidades contra México, tenga relación o inteligencia con el enemigo o le proporcione información, instrucciones o documentos o cualquier ayuda que en alguna forma perjudique o pueda perjudicar a la Nación Mexicana.

Artículo 128.- Se aplicará la pena de prisión de cinco a veinte años y multa hasta de cincuenta mil pesos, al mexicano que, teniendo en su poder documentos o informaciones confidenciales de un gobierno extranjero, los revele a otro gobierno, si con ello perjudica a la Nación Mexicana.

Artículo 129.- Se impondrá la pena de seis meses a cinco años de prisión y multa hasta de cinco mil pesos al que teniendo conocimiento de las actividades de un espía y de su identidad, no lo haga saber a las autoridades.

Que no mencionan nada sobre los medios  o tecnologías que se emplean en el delito de espionaje, dejando una brecha importante para encuadrad en esta actividad.

La licenciada explicó que el ciberespionaje existe porque detrás del él hay un gran negocio manipulado por el crimen organizado, que cuenta con una gran cartera de clientes que están dispuestos a pagar por la información obtenida. Se calcula que esta actividad arroja aproximadamente 288 mil millones de dólares, de los cuáles se ha detectado que el 15% pasa por el proceso de lavado de dinero, obviamente estás cantidades son superfluas pues desconoce el monto exacto que genera.

Los dispositivos más vulnerables son los teléfonos celulares por lo cual se recomendó instalar un antimalware; en México, datos del INEGI, desprende que más de 46.64 millones de personas utilizan un smartphone mismos que corren un grave riesgo de poder ser infiltrados. A nivel internacional, nuestro país ha mejorado respecto de la clasificación internacional en ataques cibernéticos, pues hace algunos ocupaba el 6° lugar, actualmente se encuentra en el lugar 25°.

Se mención que Índice Global de Ciberseguridad publicado por la Unión Internacional de Telecomunicación (UIT) demostró que México ocupa el 28° con respecto a la Gobernanza del Internet, la UIT evaluó que se tuviera un ámbito legal preciso, la implantación de técnica y tecnología, el desarrollo de un plan organizacional, la construcción de capacidades y la cooperación internacional.

Los panelistas coincidieron que es necesaria la cooperación entre el gobierno, el sector privado y la academia para poder fortalecer los mecanismos de protección en materia de cibernética. Se tiene calculado que en Estados Unidos habrá un déficit de ciberespecialistas de entre 1 y 1.5 millones, por lo que insistieron en crear especializar en la materia, sin importar la profesional ya que la tecnología en nuestros días es multidisciplinaria.

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