Estamos acostumbrados a que nuestras autoridades mexicanas nos informen lo que están haciendo en su quehacer público día a día, también mediante sus informes de gobierno año con año y hasta el término de su gestión, pero no estamos muy habituados a que nos digan lo que dejaron de hacer pues eso difícilmente sucederá. Para ello existe la Rendición de Cuentas, este mecanismo que incomoda a los políticos y funcionarios de gobierno porque los obliga a que comprueben que efectivamente utilizaron los recursos públicos en favor de la comunidad o para lo que estaban etiquetados desde un principio.

La Rendición de Cuentas debe contar con un mecanismo estructurado por varios pasos para que sea efectiva, pero antes debemos saber en qué consiste. De acuerdo con la Guía de Lenguaje simple Anticorrupción de Transparencia Internacional, ésta se define como: El concepto de individuos, agencias y organizaciones (públicas, privadas y de la sociedad civil) que son responsables de reportar sus actividades y ejecutar sus poderes apropiadamente. También se incluye la responsabilidad por dinero u otros bienes confiados a los mismos sujetos.

Para llevar a cabo la Rendición de Cuentas, es necesario contar con estructuras institucionales sólidas, esto es, controles preventivos y reactivos, ya sea de transparencia en el ejercicio de todos y cada uno de los presupuestos y partidas de dinero que se requieran para lograr los objetivos de una institución o empresa, y por otra parte, sistemas eficientes de fiscalización, mismos que permitirán ubicar cada paso de los procesos de asignación de los recursos económicos y materiales.

De acuerdo con la Secretaría de la Función Pública, contamos con tres tipos de rendición de cuentas: Diagonal, horizontal y vertical. En la primera (diagonal), los ciudadanos recurren a instituciones de gobierno con el objetivo de participar mediante políticas públicas en los controles del gasto y erogaciones, esto, para lograr un adecuado ejercicio de los recursos públicos. Por su parte, la horizontal se encarga de someter a los servidores públicos a restricciones y controles en su actuar mediante otros organismos del Estado que los fiscalicen y sancionen. Por último, la vertical, responsabiliza a los servidores públicos ante el electorado o la ciudadanía a través de elecciones, libertad de prensa y participación de la sociedad civil.

Sólo por mencionar un ejemplo, cuando se otorga un contrato o concesión pública de cualquier tipo, se intenta cumplir con los procedimientos que las leyes y reglamentos establecen, incluso se verifica que los mismos contratos sean entregados en tiempo y forma, pero el problema viene después, cuando pasa el tiempo, en muchas ocasiones se abandonan los compromisos y no se les da un seguimiento continuo, debido a los cambios de administración, o simplemente, ya no le interesa al titular de la dependencia encargada y este no se ve obligado a cumplir con el mismo. Es en este tipo de asuntos donde tenemos que trabajar mucho más, es una obligación legal entregar resultados y justificar cada uno de los presupuestos que se destinaron a un fin específico. Actualmente, el Sistema Nacional Anticorrupción, por medio de las leyes secundarias que fueron reformadas y creadas, permite llevar a cabo fiscalizaciones prácticamente en tiempo real, es decir, no debe pasar mucho tiempo para que se pueda requerir la información para su análisis, por lo que evitará que los responsables se evadan de la justicia como casi siempre sucede en México.

Por el lado de los ciudadanos, debemos irnos acostumbrando a que la transparencia en el quehacer público y privado sea una práctica constante, no sólo esperar a que las autoridades fiscalizadoras y encargadas de investigar sean las que nos informen de los hechos, tenemos el derecho constitucional de solicitar la información conducente y de opinar lo que consideremos relevante en las adquisiciones y en todo tipo de procedimientos que ocupen recursos del erario.

En conclusión, la Rendición de Cuentas es el mecanismo por el que los ciudadanos tienen conocimiento de qué está haciendo el gobierno con su dinero, cómo está trabajando, y qué resultados está dando con ese mandato, no vaya ser que nos enfrentemos nuevamente a casos como el Fobaproa, sólo por mencionar alguno. ¿Tú qué opinas al respecto? 

Bibliografía

LÓPEZ AYLLÓN SERGIO Y MERINO MAURICIO. La Rendición de Cuentas en México: Perspectivas y Retos, Instituto de Investigaciones Jurídicas Unam. México, 2009.

Referencias y consultas

The Anti-Corruption Plain Language Guide

www.anticorrupción.gob.mx (SFP)

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