El financiamiento del terrorismo se refiere a actividades que proporcionan financiamiento o apoyo financiero a terroristas individuales o grupos terroristas. Recientemente Dinamarca se ha puesto en el ojo del huracán por un caso de financiamiento al terrorismo. Todo comenzó el 30 de mayo de 2014, cuando en España la policía logro desarticular una célula terrorista que operaba en Melilla, bajo el liderazgo del clérigo musulmán Mustafá Al Lal Mohamed. Dentro de este operativo fueron capturados seis personas, acusadas por adoctrinar y reclutar a jóvenes con la intención de que tiempo más tarde, estos cometieran atentados en Occidente y el norte de África.

Uno de los aspectos de este caso que captó la atención de las autoridades españolas, fueron los distintos viajes que los detenidos habían realizado a Dinamarca. El principal descubrimiento de esta investigación fue que los presuntos terroristas no solo tenían un vínculo con redes yihadistas sino que también habían sido administradores de empresas ubicadas en distintas ramas de la economía danesa.

La forma en la que opero la red yihadista, estaba ramificada y contaba con distintos aliados dentro y fuera de Dinamarca. El núcleo central de esta operación se encontraba articulada por tres ciudadanos de origen español, Mustafa Zizaoui, Rachid Abdelnahet y Zakaria Said, estos individuos antes de enrolarse a grupos terroristas se habían desempeñado en la alta gerencia de empresas que comercializaban una gran variedad de artículos incluyendo refrescos hasta equipos móviles, servicios de construcción y alquiler de automóviles. 

Un personaje que tomo una especial importancia en esta investigación fue Abu Hemza, director de una importadora de carne de pollo de nombre Q Transport, quien fue señalado de conspirar ataques en contra del caricaturista danés Jyllands-Posten. En 2014, Estados Unidos lo incluyó en su lista de terroristas, debido a que Hemza empezó a manejar grandes sumas de dinero, mientras que figuraba como contacto con la red escandinava de Al Qaeda. A su vez autoridades de España, detectaron a dos yihadistas daneses que se habían trasladado a Siria y contaban con seis empresas ubicadas en Copenhague.

Este caso hubiera pasado como desapercibido, pero debido a que un grupo de periodistas en 2016 decidieron hacer un registro de lo sucedido, el suceso adquirió una gran relevancia. Bajo el nombre de “Como engañar a Dinamarca”, se presentaron pruebas de como la célula terrorista, desarrolló un sistema de fraude denominado como “carrusel fiscal”, un esquema en donde las empresas, a base de facturas de otras empresas, pueden reducir sus impuestos.

Dentro de la investigación realizada y difundida por la radio pública de ese país, se documentó como las empresas instaladas en Dinamarca eran operadas por la célula terrorista que operaba en Melilla. Esta red logro defraudar al país nórdico por una cantidad que oscila entre 4.7 millones de dólares, aunque autoridades españolas estiman que la cantidad fue dos veces mayor a la estimada.  Los integrantes de la red yihadista adquirieron legalmente empresas destinadas a comprar mercancías en el extranjero que luego comercializaban en Dinamarca, con un impuesto de valor agregado.   

En la investigación, se ubicó a 24 compañías registradas en Dinamarca que estaban involucradas en el esquema de fraude. Dichas empresas al terminar sus operaciones no entregaron libros de contabilidad ni documentación financiera, tan solo se valieron del nombre de la “empresa” o de una cuenta en el banco con poco dinero en efectivo.

Al respecto autoridades del servicio danés de seguridad e inteligencia confirmaron que estaban al tanto del asunto y que después de estos descubrimientos, la investigación se enfocó en rastrear con el paradero del dinero manipulado, así como identificar si el dinero había ido a parar a las arcas de Al Qaeda o el Estado Islámico. Sin embargo, desde que las autoridades españolas lograron desmantelar a la red terrorista que operaba en Melilla, ya ha transcurrido más de dos años.

Tiempo más tarde a finales de mayo de 2017, se revelo que la Guardia civil española había mantenido contacto con las autoridades danesas respecto a la manera en la que se desarrollaban las actividades financieras ligadas a la célula yihadista. Una de las grandes interrogantes que surgen después de estas revelaciones se desarrolla entorno el reconocimiento de que las autoridades españolas habían informado previamente sobre los fines que tenían los recursos que operaban en Dinamarca y no se hizo nada al respecto. Así lo constata el expediente español del caso al que tuvo acceso el diario danés Jyllands-Posten.

Lo que llama la atención de este caso es como a pesar de que se tenía conocimiento de la existencia y operación de la red terrorista, ninguna de las autoridades, tanto de España como de Dinamarca, levantaron cargos contra algún presunto responsable de financiar a grupos terroristas.

El esquema de fraude que operaba a través de un conjunto de empresas en Dinamarca, logro filtrar más de diez millones de dólares para poner en marcha un aparato de propaganda con la finalidad de captar combatientes para Al Qaeda. Pese a ello y que en España a los implicados se le impusieron una pena de seis años de cárcel, en el país nórdico aún no se tiene una estimación exacta sobre cuál fue el monto del fraude y el paradero de dichos recursos.     

Fuente: www.proceso.com.mx 

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