¿Qué pasa dentro de la psique humana que parece que el problema de la corrupción nunca tendrá fin? ¿Es acaso la lucha más grande en contra de uno mismo?

La corrupción parece un cáncer interminable, sin embargo la verdadera fuerza del cambio en México ha nacido y debemos mantenerla encendida a toda costa.

Hace algunos días leí en las redes sociales que “era momento de derrocar al gobierno” y eso me hizo pensar en si realmente la “clase política” es la raíz de los males que achacan a nuestro país. ¿Qué tan diferentes somos de ellos?

La corrupción tiene un matiz de supervivencia puesto que cada ser humano buscará la forma de prevalecer y junto con él, sus seres queridos. Buscará tomar recursos, riqueza, alimento y cuanta cosa pueda almacenar no solo para la satisfacción de sus propias necesidades, sino también de aquellos que le rodean. Buscará garantizar su permanencia y supervivencia.

¿Pero es realmente viable dar rienda suelta a nuestros instintos de supervivencia a costa del infortunio y la desgracia del resto de la población? ¿Qué podemos hacer para empezar a ser seres con la capacidad de empatía por el bienestar de toda una población y no solo de unos cuantos? ¿Cómo transformar un país que parece sumido en las ruinas y el humo de la corrupción?

El primer paso para una sociedad más equitativa, transparente y llena de oportunidades está en dejar de vernos como enemigos. Es difícil y bien la historia nos ha mostrado la infinita fragmentación que existe en la sociedad mexicana desde tiempos remotos pero no por ello debemos dejar que las diferencias sociales, de raza, de lengua, de religión, de condición o ideología, afecte la fraternidad que nos podría llevar al éxito como nación. Triste fue leer en redes sociales como la fragmentación regresaba a nuestro día a día:

“Los animales son usados en contra de su voluntad para rescatar vidas humanas, el animal no murió en los escombros, lo mató el antroprocentrismo
–Unidad Animal

Y no es que esté mal, quizá todos tengamos que aprender un poco más de respeto hacia todas las formas de vida, hacia la opinión de los demás. Somos un pueblo herido, lastimado y a nuestro paso, hemos causado un daño igualmente proporcional a todo lo que nos rodea.

Vamos, pero NO es momento de ser héroes. No así, no a través de la misma intolerancia. Extremismos que no hacen más que herir. Hemos aprendido la lección y es momento de compartir ideas, escuchar los problemas de todos y entendernos: allí estará el verdadero detonante de una raza humana consciente y tolerante.

Esta unión no es una mera utopía: Los acontecimientos del 19 de septiembre, a raíz del sismo que azotó a la Ciudad de México y demás estados de la República, nos demostraron que durante un tiempo podemos olvidarnos de las clases sociales, del dinero, del poder y hasta de toda clase de ideas políticas, filosóficas y religiosas. El 19 de septiembre y días posteriores nos unimos como un todo, mucha de esta unión sigue hasta el día de hoy y es prueba fehaciente de que como Pueblo Mexicano, podemos salir adelante de la adversidad.

Mantengamos viva la flama de la unión: La próxima vez que quieran obtener una ventaja deshonesta, NO te unas y recuerda que no estás solo, somos muchos los mexicanos que contra toda expectativa, buscamos anteponer el bienestar de los demás y de la equidad. No desistas, rehúsate a lastimar a tu patria, llegará el día en que viviremos en una mejor sociedad y tú serás de los pioneros del cambio.

Grandes naciones se han unido más que nunca en la desgracia, piensa tan solo en el ejemplo del pueblo Japonés tras las bombas de Hiroshima y Nagasaki o bien, en los miles de años que el pueblo judío ha pasado por adversidades.

¿Y si hacemos de esta catástrofe nuestro primer despertar, si nos unimos un poco más?

Y si bien es cierto que la voluntad mueve montañas, no estaría de más pedir una reestructuración en nuestro marco normativo, pedir que la transparencia se implemente en todos los niveles del gobierno, exigir una rendición de cuentas claras.

Si ya logramos un primer paso en el presupuesto del INE, ¿Qué nos dice que nuestra unión no podrá abrir camino a una mejor sociedad, a un mejor gobierno?

Usemos el poder de las redes sociales, alcemos nuestro martillo y pico en la reconstrucción de nuestro país, llevemos víveres al hermano hambriento, denunciemos la corrupción, luchemos con convicción y permanezcamos unidos siempre, paso a paso, latido a latido.

In memoriam.

Hermanos caídos, vuestras vidas no se han perdido en vano, sus voces no serán silenciadas, ¡justicia hasta el extremo de las consecuencias! Unidos, invencibles.

¿Qué más crees que se necesita para lograr un verdadero cambio en México?

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