Tras el sismo de 7.1 grados que sacudió a la Ciudad de México el pasado 19 de septiembre, se tiene el registro del desplome de 47 edificios de los cuales 14 se ubican en la delegación Benito Juárez, 13 en Cuauhtémoc, 6 en Tlalpan, 5 en Xochimilco y 3 en Coyoacán, esto lo dio a conocer Google Maps. Aquí, sobresale que dentro de las estructuras colapsadas se encuentran edificios con menos de 25 años de antigüedad.  

Algo sorprendente es que a pesar de que después del temblor de 1985, como parte de la reestructuración tras el desastre ocurrido, se expidieron leyes y protocolos para que las edificaciones contaran con los requisitos mínimos de seguridad y evitar así que la devastación causada por el terremoto se repitiera. Inclusive hubo promesas de que la tragedia no volvería a suceder y se realizaron estudios en los que se descubrió que el suelo de la capital no es apto para resistir el peso de una ciudad sobre-poblada de edificios y gente. Pese a ello más de treinta años después,  el sismo del pasado martes, dejó una decena de edificios caídos, cientos de muertos y miles de damnificados.

El exorbitante proceso de desarrollo urbano gestado en los últimos treinta años, la corrupción imperante en los procesos de construcción, así como hacer caso omiso a los daños no atendidos en sismos previos, constituyen algunos factores que explican los desplomes y el daño registrado. De acuerdo con la consultoría Deloitte, las trabas legales, el tiempo de los trámites, el cumplimiento de las normas establecidas y la calidad de los materiales utilizados en el proceso de construcción representan elementos que hacen que la industria de la construcción sea una de las industrias más propensas a cometer actos relacionados con la corrupción.  

Ante la presencia de corrupción en la construcción de obras inmobiliarias y frente a los desastres ocurridos, se han hecho propuestas para crear mecanismos más estrictos con mayor transparencia y actualización en los planes de desarrollo urbano, así como simplificación en los reglamentos de construcción.

Es el momento de aprovechar esta tragedia para exigir a nuestras autoridades un proceso transparente en las construcciones que se realizan no solo en la Ciudad de México sino también en los estados que han sido afectados, al mismo tiempo que se solicita la documentación pertinente que garantice nuestra seguridad e integridad en inmuebles que presentaron daños a raíz del sismo del 19 de septiembre.

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Fuente:
http://www.sinembargo.mx

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