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El escenario geopolítico está en constante cambio. El papel de las potencias internacionales configura a cada día nuevos escenarios en los que va inmerso en futuro de la humanidad. Existen distintos problemas que enfrenta el planeta, tales como el creciente calentamiento global, la inestabilidad financiera de los mercados y los conflictos bélicos entre países. Bajo este tenor uno de los mayores riesgos que se vive actualmente es la tensión generada en los últimos años por parte del régimen norcoreano de Kim Jong-un frente al gobierno de los Estados Unidos a causa del impulso de un programa bélico basado el desarrollo de armas nucleares.  

Como parte de estas provocaciones, el pasado 3 de septiembre, el régimen de Pyongyang, realizo pruebas con una bomba nuclear subterránea a base de hidrogeno. Una prueba que de acuerdo con los expertos estuvo muy cerca de costas japonesas y  ha sido una de las más poderosas desde que el régimen norcoreano comenzó sus pruebas nucleares.   

En este cambiante escenario la Organización de las Naciones Unidas (ONU), planteo una serie de sanciones internacionales con el fin asfixiar económicamente a Corea del Norte y detener su programa nuclear. Dentro de las sanciones se encuentra limitar el suministro de importaciones de petróleo y prohibir las exportaciones de textiles. Estas medidas son consideradas como las más severas hasta el momento debido a que tienen  el objetivo de recortar más del 50% de los productos petrolíferos que llegan a Corea del Norte.

Ante tales medidas tomadas por la ONU, la principal impulsora de la propuesta y representante de los Estados Unidos en el Consejo de Seguridad, Nikki Haley, aseguró “No estamos buscando la guerra. Corea del Norte no ha pasado el punto de no retorno. Si acepta parar su programa nuclear puede reclamar su propio futuro.” y continuo “No aceptaremos una Corea del Norte con armas nucleares. Si el régimen de Corea del Norte no para su programa nuclear, nosotros actuaremos para hacerlo”, afirmó la embajadoraLa propuesta inicial tuvo algunas modificaciones que restringieron su contenido y alcance por la intervención de los representantes de China y Rusia. 

En esta coyuntura China, se posiciona como el principal importador de gasolina y diésel del régimen norcoreano y ha sido el principal opositor al embargo total de suministros energéticos. Los combustibles son indispensables para el desarrollo de la infraestructura de un país, eliminar el suministro total de estos llevaría no solo a Corea del Norte sino a cualquier país a la quiebra. El gigante asiático mediante su embajador, Liu Jieyi, ha hecho el llamado al régimen de Pyongyang a que “se tome en serio las advertencias y la voluntad de la comunidad internacional”, haciendo exhorto a que mantenga “la cabeza fría” y no de paso a algo con consecuencias catastróficas para la humanidad.  Por su parte el embajador de Rusia ante el consejo de seguridad de la ONU, Vasili Nebenzia, aseguro que su país se mantendrá abierto a la vía diplomática frente al castigo. 

En la propuesta final después de una ronda de negociaciones se acordó la prohibición de las exportaciones de gas natural y licuado, así como severas restricciones a la venta de productos petroleros refinados que excedan el medio millón de barriles al régimen de Pyongyang. También se acordó congelar las cantidades de petróleo que excedan los montos vendidos al régimen durante los últimos doce meses. Una de las sanciones más importantes que destacan de esta propuesta son las restricciones a las exportaciones de productos textiles, una industria que es una de las principales fuentes ingreso del país, al generar 760 millones al año. 

Y aunque las sanciones son menos severas de lo que pretendía la representante de Washington, estás han sido aprobadas por unanimidad, lo que muestra el respaldo de los 15 integrantes del consejo de seguridad de la ONU. Los representantes de Reino Unido, Francia e Italia coincidieron en que estas medidas demuestran unidad y determinación para hacer frente a las amenazas externas. El ministro japonés, Shinzo Abe, destacó como las sanciones elevan la presión sobre el régimen sin precedentes.

Junto a estas nuevas sanciones se suma un conjunto de medidas aplicadas con anterioridad que incluyen el embargo de exportaciones de carbón, pescados y hierro. Medidas que le han generado pérdidas al país cercanas a los 2. 700 millones de dólares, de a acuerdo con cifras proporcionadas por los Estados Unidos. Cabe señalar que las sanciones se aplican también a norcoreanos que residen en el extranjero, así como a empresas y cualquier forma de inversión que contenga fondos de origen norcoreano. 

La ONU a través de estas medidas busca que Corea del Norte, finalice su programa nuclear y de armamento. Sin embargo el régimen de Kim Jong-un, se ha mostrado reacio frente a estas medidas y se justifica con el hecho de que son medidas generadas con la intensión de protegerse frente a la amenaza estadounidense.         

Fuente:

www.huffingtonpost.es

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