Combustible

‘Ordeña’,  es la forma coloquial de referirse al  robo de combustible en México.

El robo de hidrocarburos es uno de los mayores problemas que hoy enfrenta Petróleos Mexicanos, el año pasado superó los US$1.150 millones.

Es una problemática en el que están involucrados algunos carteles del narcotráfico, que cometen la mayoría de los robos, pero también grupos integrados por ex policías, empleados gubernamentales y empresarios.

Las autoridades mantienen un grupo especial de soldados, marinos, policías federales y agentes de inteligencia para combatir el delito, además que el Congreso aumentó las sanciones para quienes resulten responsables. 

El robo de combustible sigue en aumento. En 2012 Petróleos Mexicanos (Pemex), empresa productiva del Estado que tiene el monopolio de la explotación y venta de hidrocarburos, detectó 1.550 sitios de extracción clandestina de hidrocarburos.

Al año siguiente la cifra aumentó a 2.377 y a fines de 2014 la cantidad fue superior a 4.000, según datos oficiales.

La mayoría de los delitos son cometidos por el cartel de Los Zetas, que incluso ha vendido gasolina, fueloil (combustóleo) y petróleo crudo a negocios de EE.UU. 

El Cartel del Golfo, también es partícipe, especialmente en algunas zonas de Tamaulipas, al noreste del país.

Datos de la a Comisión Nacional de Seguridad (CNS) y la Procuraduría (fiscalía) General de la República (PGR), revelan varias formas de robo de combustibles.

Un método es apoderarse de los camiones cisterna que transportan los hidrocarburos. Pero el más común es extraerlos directamente de los oleoductos de Pemex.

La empresa productiva tiene una red de 57.000 kilómetros de tuberías de varios tipos, pero sólo tiene capacidad de monitorear a 12.700 kilómetros.

Por esos oleoductos se mueven varios tipos de combustible en horas y días diferentes. Sin embargo, los delincuentes saben el momento en que pueden extraer lo que necesitan.

 

“Cada año, el erario mexicano pierde entre 15.000 y 20.000 MDP por el robo de gasolinas y diésel”

 

 – Secretario de Hacienda, José Antonio Meade.

 

El gobierno federal alista una estrategia interinstitucional para frenar este delito que data desde 2000.

Ahora bien, existen puntos bases para comprender la magnitud de esta problemática:

  • Pemex registró su primer robo de combustible en sus ductos hace 17 años, en el año 2000, cuando se registraron 15 extracciones conocidas ahora como ordeñas, de acuerdo con datos de la petrolera proporcionados  a través de transparencia. 

  • El número de tomas clandestinas identificadas y selladas por donde se ordeñó combustible tiene una cifra cifra récord de 6.873 al cierre de 2016, según cifras del reporte anual de Pemex.
  • La ordeña de combustible se disparó 868% en la última década, pues en 2010 se contabilizaron 710 tomas clandestinas.
  • En el estado de Puebla se ubica en el llamado “triángulo rojo”, una zona que comprende seis municipios por donde pasa el poliducto Minatitlán-México de México y por el cual se transporta el 40% de combustible que llega a la Ciudad de México y se distribuye al país.
  • Guanajuato, Tamaulipas, Veracruz y el Estado de México son los otros estados con mayor ordena, según Pemex.
  • 538 personas fueron presentadas ante las autoridades por ordeñar combustible, una disminución de 49.5% frente a 2015.
  • La cantidad de barriles hurtados diariamente a Pemex asciende a 27.000 barriles, según dijo Carlos Murrieta, director de Transformación Industrial de Pemex.
  • Las pérdidas en las finanzas públicas del país por este delito ascienden a hasta 1.000 millones de dólares, según cálculos del secretario de Hacienda.
  • Tras la reforma energética, Pemex asume los costos que le generan las tomas clandestinas en su red de ductos.

Cabe destacar que el transportar el combustible por otras vías, como la terrestre o férrea, pese a que son posibles son más costosas que hacerlo por los ductos.

Ahora bien, en el 2014 la Cámara de Diputados avaló el dictamen que reforma diversas disposiciones judiciales, a fin de tipificar como delito el robo de hidrocarburos y establecer penas de prisión de hasta 11 años y multas de hasta 13 mil días de salario mínimo.

La reforma establece que la posesión, resguardo, almacenamiento, transporte, ocultamiento, enajenación, suministro o distribución ilícita de petróleo crudo o hidrocarburos refinados, procesados o sus derivados será sancionado como delito de la delincuencia organizada.

Cuando la cantidad sustraída sea de 300 litros o menor, se aplicarán pena de prisión de seis meses a dos años y de 100 a 500 días multa.
Si la cantidad es mayor de 300 litros y menor de mil litros, se establecerán penas corpóreas de dos a cuatro años y de 500 a mil días de multa.

 

¿Qué se aprende de esto?

Se está haciendo un negocio de seguridad en los ductos, pues cuando el mercado de combustibles sea abierto, las empresas participantes tendrán que considerar en sus costos las tomas clandestinas y su reparación.

Para una estrategia se tendrá que priorizar la prevención para evitar un mayor traspaso de los costos al consumidor final.

Ahora bien, la única forma es prevención no reacción. Para prevenir se es necesario con un sistema de monitoreo en tiempo real.

Así mismo, se necesita la creación de una empresa encargada de vigilar con tecnología de punta los ductos al ser una infraestructura de interés nacional e internacional. 

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