FINCCOM Anti Lavado

El día de hoy hablaremos de un tema que quizá se ha cubierto bastante pero no lo suficiente: El lavado de dinero.

Decimos que no se ha cubierto lo suficiente debido a que, en primera instancia, el problema sigue y lejos de erradicarse va cada vez más en aumento. Pero abordemos este tema haciendo un recuento histórico sobre los antecedentes y continuemos con la definición:

Era una época de mafiosos allá en Chicago (EEUU) y quizá el nombre Al Capone te suene. Resulta que este personaje empezó a comercializar con alcohol, tabaco y otras sustancias durante el periodo de la prohibición (no estaba permitido ingerir estas sustancias mencionadas previamente). Y con el fin de poder utilizar los recursos que generaba la comercialización de estos productos, se dio a la tarea de establecer una cadena de lavanderías para que, ante las autoridades, “el dinero que ganaba (que era mucho), provenía de fuentes completamente legítimas”.

Para no hacer esta historia demasiado larga, resulta que las autoridades fiscales de los EEUU se dieron a la tarea de analizar la capacidad de producción de esta red de lavanderías y se dieron cuenta de que no importaba si las lavadoras se ponían a trabajar las 24 horas sin parar, aun así, no alcanzaba su propia capacidad de producción para todos los ingresos que reportaban. Entonces la pregunta que surgió es: ¿de dónde está realmente viniendo este dinero? Es algo así como hacer un cálculo a pequeña escala para entender a qué nos referimos:

Una sucursal de esta lavandería tiene 10 lavadoras, cada ciclo de lavado dura 30 minutos, debes de colocar 2 dólares para que marche, el horario de atención es de 9 AM a 11 PM y abren de lunes a domingo. La pregunta es: ¿cuánto es lo máximo que podría reportar de ingresos esta lavandería por un mes de 30 días si los únicos ingresos que se reciben son por concepto de ciclos de lavado?

La solución al problema es (espero que hayan obtenido el mismo resultado): $16,800 USD por mes. Eso es lo máximo que podría producir esta lavandería. Pero ¿qué pasaría si de repente viniera el dueño y te dijera: “este mes hice en mi sucursal $55,000 USD”? ¿No tendría sentido, correcto?

Pues de esta forma es como las autoridades se dieron cuenta de que la red de lavanderías no era más que una fachada para “lavar” (de allí el término ‘lavado de dinero’) los ingresos obtenidos por actividades ilegales (la venta de artículos prohibidos durante la prohibición). Cuando se llevó a Al Capone al juzgado, no existía el término ‘lavado de dinero’, así que lo acusaron por evasión de impuestos, que era lo más similar que existía en ese momento (1920’s).

En fin, Al Capone no ha sido el único que ha cometido este delito, hablemos de Pablo Escobar, la famosa Reyna del Sur (personaje “ficticio” conocido en la cultura popular), el Señor de los Cielos, y la lista continúa, pero bueno, vayamos en orden cronológico. Resulta que, al paso de los años, la comunidad internacional se empezó a dar cuenta del problema del narcotráfico y empezó a atacar el problema con el ejército y con la inteligencia financiera (Colombia es un claro ejemplo de ello). Lanzando convenciones y tratados a lo largo de los años para solicitar la cooperación de los demás países en esta lucha y es así como surge el término ‘lavado de dinero’ como lo conocemos actualmente; obviamente la historia es mucho más compleja de lo que exponemos en este artículo, pero estoy seguro de que es un buen comienzo.

Actualmente se define al lavado de dinero como “el proceso mediante el cual se oculta el origen ilícito de los recursos para dar la apariencia de que en realidad provienen de una fuente legítima”. Las palabras pueden variar e incluso algunos autores ponen una descripción más detallada sobre las acciones que se pueden realizar para ocultar dicho origen, pero el propósito al final es disponer sin problemas de los recursos que ha generado el criminal.

Actualmente en México el término lavado de dinero no se encuentra como tal en nuestro código penal, le hemos nombrado: Operaciones con recursos de procedencia ilícita, debido a una serie de características de nuestro marco legal que consideraría el término ‘lavado’ completamente ajeno a la naturaleza de nuestros delitos patrimoniales.

Normalmente el lavado de dinero cuenta con 3 etapas que son las tradicionales, considero que debo de mencionarlas, aunque no esté muy de acuerdo con ellas actualmente.

Colocación: Primer contacto de los fondos ilícitos con el sistema financiero.

Estratificación, Diversificación, Estructuración, Capas (diferentes nombres para describir el mismo proceso): Estrategia, de lo más simple a lo más complejo para perder el rastro del origen de los recursos.

Integración: Cuando el dinero ya cuenta con toda la “legitimidad” de su procedencia.

Sin embargo, hoy en día los retos son mucho más complejos de lo que parece, siempre que haya un humano ideando cómo utilizar el sistema financiero para blanquear, lavar, limpiar, o más sinónimos; su dinero, necesitaremos humanos que en contraparte puedan pensar cómo detenerlos.

La idea del ‘lavado de dinero’ empieza a ser pasada de moda debido a que da la idea de que necesita pasar por todo un proceso para poder integrarlo y esto no es así, hablemos por ejemplo del producto de la evasión fiscal: tú estás obligado a pagar tantos impuestos de tu actividad económica ya realizada pero si por alguna razón no pagas la totalidad de lo que te corresponde, el dinero que se ha quedado en tu bolsillo constituye ahora el producto de un delito precedente para el lavado de dinero ¿Se movió? No en realidad, simplemente se quedó estático.

Es por ello que necesitamos trabajar aún más en entender cómo se lleva a cabo este delito por las grandes mentes criminales y así, poder reaccionar con prontitud.

Para concluir, aquí es donde está nuestra responsabilidad: hacer cada día más difícil que los actores criminales puedan ocupar el dinero mal habido y que poco a poco empiece a disminuir su poder criminal.